Es duro el camino del autoconocimiento, por momentos estás alineado con tu “personaje” y te consideras perfecto como eres y … te sientes genial. Pero otras veces ocurre algo diferente, que no es para nada lo contrario, es lo siguiente.
Te vas conociendo mejor, y cuando se te plantea una experiencia para la que no estas bien “equipado” ( en mi caso el plexo solar ) y no eres capaz de responder según tu autoridad interna ( en mi caso sacral ) te cagas con la que lias… maremotos y tormentas, sapos y culebras… culpabilidad y tristeza.
Conozco mis puntos débiles, conozco mis super poderes, solo me queda aprender a manejarlos mejor.
Confiaré en la divina indiferencia ( ya que ese concepto me aporta paz y tranquilidad ) y en que la experiencia sumará a otras tantas similares que me ayudarán algún día a entender mejor toda esta tangana a veces no tan divertida.
Besitos.