Parece que por alguna extraña razón me conecto conmigo mismo muy facilmente cuando estoy fregando los platos…cosa que es bastante frecuente porque somos 5 en casa y no tenemos fregaplatos… el caso es que no se muy bien si es cuando hago alguna cosa mecánica que mi cabeza se abstrae y reflexiona sobre muchas cosas.
Ya en Lanzarote reflexionaba y me sentía mucho limpiando aquella cocina playera…
Por lo que declaro los fregaderos como uno de mis altares de meditación.